Siempre que voy por la calle y veo a esas mujeres con su pelo pintarrajeado de amarillo, no puedo dejar de acordarme de esta maravillosa composición de Leo Maslíah. Y ojo, quizás soy un poco injusto al decir “mujeres”, porque ahora también se ven hombres con su pelo desteñido. Es asombroso a lo que puede llegar el mal gusto de la gente, y seguir la moda sin cuestionarse en lo más mínimo donde los están llevando. Pero bueno, por suerte cada uno es libre de hacer lo que se le canta con su propia imagen. Un tío mío siempre decía: “el día que se ponga de moda el pegarse un tiro, nos vamos a librar de unos cuantos imbéciles”.
Leo Maslíah en el 2011 sacó un disco llamado La Orquestita, donde interpreta canciones propias y ajenas acompañado por un conjunto de instrumentos sinfónicos de forma instrumental. Hoy comparto “La Papafrita”, que las disfruten!

Versión: Leo Maslíah (Uruguay)

Versión instrumental: Leo Maslíah y La Orquestita


Letra:

La conocí por la gracia del hada 
de las casualidades 
me deslumbró con su charla signada 
por las frivolidades 
con su creencia en las astrologías 
de turno en esos días 
y con su culto a los dioses paganos 
como Elsa Serrano

Pero una duda me chisporroteaba 
y yo me preguntaba 
si no estaría arreglando una cita 
con una pa 
con una papafrita

papafrita…

En un principio ella fue de madera, 
después siguió con fuego, 
y que me vieran con esa fachera 
me levantaba el ego; 
así que yo le metí p’adelante 
en actitud triunfante 
hasta que vi que mi presentimiento 
tenia fundamento,

cuando me dijo con voz regalona 
de ir hasta Mc Donalds 
yo me avivé de que la señorita 
era una pa 
era una papafrita

papafrita…

Ella con fascinación se entregaba 
al consagrado engaño 
de la comida chatarra y le daba 
de punta todo el año, 
cuando llegaba el verano cambiaba 
para las ensaladas 
porque sentía que estaba tapada 
de grasas saturadas,

Pero por mas coliflor y espinaca 
que comiera la flaca, 
su corazón, y perdón que repita, 
era de pa 
era de papa frita.

papafrita…

Yo le decía que no me importaba, 
que cada cual su papo, 
y si algún día de pronto pensaba 
“socorro, yo me escapo” 
al rato estaba de nuevo con ella 
y su prosopopeya. 
Hoy ya no entiendo ese flash que me daba 
cuando ella me miraba,

aunque estudiada con ojo objetivo 
tenia su atractivo, 
ella era rubia, delgada y larguita 
como una pa 
como una papa frita.

papafrita…

La relación con el tiempo se iba 
poniendo muy espesa; 
yo no podía dejar a la piba,
estaba en mi cabeza. 
Ella tenía el sartén por el mango 
yo bailaba su mambo 
y mis intentos de darle a su mundo 
un giro mas profundo

fueron en vano, y te digo una cosa: 
que me cavé la fosa, 
porque al final ella fue tan infame 
que me dejó 
y se fue con un salame.

papafrita…

salamín!