Carlos Julio Eizmendi Lovisetto, conocido como Becho Eizmendi, fue un violinista uruguayo.
Alfredo Zitarrosa, conmovido por la manera de tocar el violín de Becho, compuso esta milonga.
Que lo disfruten!

Versión: Alfredo Zitarrosa (Uruguay)


Versión: Julio Cobelli (Uruguay)


Versión: Eduardo Larbanois y Mario Carrero (Uruguay)


Versión: Mercedes Sosa (Argentina)


Versión: Daniel Melingo (Argentina) – Disco: Ufa! (2000)



Letra:

Becho toca el violín en la orquesta,
cara de chiquilín sin maestra,
y la orquesta no sirve, no tiene
más que un solo violín que le duele.

Porque a Becho le duelen violines,
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.

Becho tiene un violín que no ama,
pero siente que el violín lo llama,
por la noche como arrepentido,*
vuelve a amar ese triste sonido.

Mariposa marrón de madera,
niño violín que se desespera,
cuando Becho no toca y se calma,
queda el violín sonando en su alma.

Porque a Becho le duelen violines,**
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.

Vida y muerte, violín, padre y madre;
canta el violín y Becho es el aire,
ya no puede tocar en la orquesta,
porque amar y cantar eso cuesta.