En estos tiempos de revueltas, desde aquí va un post, en homenaje a los reclamos de los estudiantes chilenos, que salieron a la calle para reclamar por la educación pública.
Y que mejor que con esta linda canción de la chilena Violeta Parra.
Por más que busqué, no conseguí la versión de su autora (si alguien por ahí la tiene, será bien recibida), lo más parecido o cercano es una versión realizada por su hijo Angel Parra.
Desde aquí toda la fuerza!! y como decía un muro en mi ciudad: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”.
Versión: Angel Parra (Chile)
Versión: Daniel Viglietti (Uruguay)

Versión: Los Guaraguao (Venezuela)
Versión: Mercedes Sosa (Argentina)

Versión: Hoppo! (Ruben Albarran vocalista de Café Tacuba – Mexico)

Letra:
¡Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías!
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
¡que viva la astronomía!
¡Que vivan los estudiantes
que rugen como los vientos
cuando les meten al oído
sotanas o regimientos.
Pajarillos libertarios,
igual que los elementos.
Caramba y zamba la cosa
¡vivan los experimentos!
Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura,
para la boca del pobre
que come con amargura.
Caramba y zamba la cosa
¡viva la literatura!
Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando le dicen harina
sabiéndose que es afrecho,
y no hacen el sordomudo
cuando se presenta el hecho.
Caramba y zamba la cosa
¡el código del derecho!
Me gustan los estudiantes
que marchan sobre la ruina.
Con las banderas en alto
va toda la estudiantina:
son químicos y doctores,
cirujanos y dentistas.
Caramba y zamba la cosa
¡vivan los especialistas!
Me gustan los estudiantes
que van al laboratorio,
descubren lo que se esconde
adentro del confesorio.
Ya tienen un gran carrito
que llegó hasta el Purgatorio
Caramba y zamba la cosa
¡los libros explicatorios!
Me gustan los estudiantes
que con muy clara elocuencia
a la bolsa negra sacra
le bajó las indulgencias.
Porque, ¿hasta cuándo nos dura
señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa
¡Qué viva toda la ciencia!